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24 Julio 2010
Aunque la palabra hipnosis fue acuñada en tiempos relativamente recientes para describir el trabajo de los científicos Mesmer y Charcot, la técnica es antiquísima. Como psicoterapeuta, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud la utilizo inicialmente con sus pacientes.
La hipnosis no es algo misterioso ni extraño, simplemente es una forma de profunda concentración y atención focalizada. Como por ejemplo, si uno está absorto en una lectura interesante o mirando una película intrigante y no se le presta atención a los sonidos del entorno ni a otros estímulos periféricos, es porque se encuentra en un tipo de trance hipnótico.
Que es una regresión hipnótica?
La regresión por medio de hipnosis es el proceso mediante el cual se traen recuerdos pasados al presente consciente. Durante el trance la memoria se agudiza y la persona puede recordar eventos de su infancia, niñez temprana y aun de épocas anteriores, como en el estado de gestación, o antes de haber nacido y en algunos casos de vidas pasadas.
Que beneficios terapéuticos se logran mediante la regresión hipnótica?
La persona puede aliviar graves síntomas que le afectan en la actualidad al revivir emociones causadas por situaciones traumáticas por las que haya atravesado en el pasado o tal vez durante vidas anteriores. Usualmente estos recuerdos dolorosos han sido olvidados o reprimidos y al recordarlos comprende cómo han influido en la condición presente y así comienza el proceso de curación.
Principios básicos de Hipnosis
Sería difícil encontrar un tema con tanta controversia y tan mal comprendido, el cual, a través de muchas vicisitudes, siempre ha despertado, en forma simultánea, más entusiasmo y prejuicio que cualquier otro campo de la medicina y la psicología.
La curación en estado de trance es una de las artes más antiguas de la medicina. Incluso el hombre primitivo lo practicó, él creía firmemente que el trance era de origen divino y las curas milagrosas eran de naturaleza religiosa.
Uno de los autores más conocidos que inicio con esos trabajos fue sin duda, Franz Mesmer, él utilizaba un complicado aparato y su práctica revestía un ceremonial similar al empleado en los santuarios milagrosos. Se introducía a los pacientes en un salón en el cual todas las ventanas estaban cubiertas de gruesos cortinajes, de manera que prevaleciera la oscuridad. En el ambiente flotaba una melodía de un piano. En el centro del salón se encontraba una gran tina de encino, la famosa “baquet” de Mesmer, llena de una mezcla de agua, limaduras de hierro pulverizado y tenía una tapa con agujeros por los cuales salían unas varillas de hierro articuladas. Los pacientes a los que se les imponía un silencio absoluto, aplicaban las varillas a la parte enferma y se tomaban de la mano. No existe ninguna duda de que Mesmer en realidad tenía éxito en la curación de muchos que habían sido considerados como incurables y como es natural, su fama se extendió con rapidez.
Ninguna relación de la historia con la hipnosis, por breve que sea, quedaría completa sin hacer mención de los trabajos del profesor Charcot, el neurólogo, y de sus colegas en el hospital de Salpetriere, París. Hizo lo máximo para idear pruebas científicas para la hipnosis, como resultado de las cuales obtuvo la conclusión de que la hipnosis era un fenómeno. Sin embargo, se estableció una lucha sorda entre las escuelas rivales Charcot y Bernheim, prevaleciendo al final los puntos de vista de Bernheim.
En 1880 el Dr. Breuer, médico general vienés, introdujo una innovación importante en la terapia hipnótica, que extendió la aplicación de la hipnosis mucho más allá del alejamiento por sugestión de los síntomas. Accidentalmente descubrió que cuando uno de los pacientes era inducido a hablar con libertad, mostraba una profunda reacción emocional seguida por la desaparición de los síntomas. Cuando se llamo la atención de Freud sobre este caso, se unió a Breuer para investigarlo más a fondo y tuvo éxito en confirmar los resultados. La importancia de este descubrimiento se encuentra en el cambio del énfasis subsecuente en la hipnoterapia, de la eliminación directa de los síntomas a la eliminación de sus causas aparentes. En realidad, el hecho de que las experiencias traumáticas reprimidas puedan actuar como focos de dificultades emocionales, ha atraído cada vez más hacia posibilidades del afloramiento hipnótico los recursos sepultados. Más tarde Freud se desilusionó de la hipnosis ya que no pudo inducir un trance lo bastante profundo en muchos pacientes y posteriormente rechazó por completo la hipnosis en favor de su propio descubrimiento: el Psicoanálisis.
La historia de la hipnosis ha demostrado en forma concluyente que no es algo maravilloso, sino que puede ser un valioso instrumento terapéutico.
La hipnosis es esencialmente un estado de la mente que por lo general es inducido en una persona por parte de otra. Es un estado mental en el cual las sugestiones no solo son aceptadas con más facilidad que en el estado de vigilia, sino que actúan en forma más poderosa que la que sería posible en condiciones normales. En el estado hipnótico, la facultad crítica está parcial o totalmente suprimida.
Mente Inconsciente
La mente inconsciente es la parte de mente que piensa, que siente y actúa en el presente. Es la parte de la mente que estoy empleando para escribir esta página, y es la parte de la mente que usted está usando para leerla. La mente inconsciente es la mayor parte de nuestra mente y que por lo general estamos por completo ignorantes de su existencia y uso. Es asiento de todos nuestros recuerdos, experiencias y de todo lo que hemos aprendido. En este sentido, este respecto se parece a un gran archivo al cual podemos consultar para refrescar nuestra memoria siempre que tengamos necesidad de hacerlo. Bajo estas circunstancias también puede desempeñar la mayoría de de las funciones de la mente consciente, con una excepción de importancia, el poder de crítica. Por tanto:
Solo en virtud de esto es que la mente consciente posee la facultad de rechazar cualquier sugestión que se le pueda hacer.
Cuando las sugestiones rebasan la mente consciente, como sucede en la hipnosis, penetran en la forma directa a la mente inconsciente que, ejerce poco o ningún poder de crítica, es por completo incapaz de rechazarlas y la persona actúa de acuerdo a ellas.
Por tanto las sugestiones no sólo son aceptadas con más facilidad, sino que se realizan en el grado más pleno durante el estado hipnótico, puesto que se obtiene un acceso directo a la parte inconsciente de la mente.
Aspectos adicionales aplicables al estado hipnótico
La respuesta de la hipnosis dependerá del grado hasta el cual se suprima el poder de crítica y el poder de rechazo que normalmente son ejercidos por la mente consciente.
La profundidad de la hipnosis en cualquier caso dado estará relacionada en proporción directa con el grado de supresión lograda. Una supresión ligera dará como resultado solo una hipnosis ligera; una supresión total dará como resultado una hipnosis profunda o sonambulismo.
Mientras más se suprima la mente consciente, más aumentará la sugestibilidad de la persona.
Al tratar de inducir la hipnosis, el principal problema es quitar de en medio la mente consciente para hacer uso del grado incrementado de sugestibilidad que seguirá en forma inevitable.
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